Hace varias décadas, cientos de residentes en La Bombita y sus guetos clamaban por un espacio de recreación de nivel.

La pregunta fue, dónde encuentran esparcimiento miles de niños y adolescentes usando solares de peor calidad que el del famoso Pley; el que por años se ha mantenido, hoy por suerte, probamente desapareció con la hazaña: «el parque de la bombita» de la marca Rafael Hidalgo Fernández.
Tal vez, fue por ese motivo que una actual legisladora dijera: Hidalgo y yo, entonces somos los únicos que hemos hecho algo en La Bombita. Cuasi se parece, pero no es cierto.

Sus seguidores anhelan que ese mérito le sea otorgado, cuando de la mano de Hidalgo, logren con el señor presidente de la República, la conexión docente y de trámites administrativos del subcentro UASD-Azua con la población de la Bombita, transitando por el puente que hay que construir sobre el río Las Yayitas.
Ese hermoso Parque, por su calidad es capaz de competir con otros construidos en barrios de ciudades grandes, sin embargo, el propósito del alcalde Rafael Hidalgo y el Consejo de Regidores que le dio su apoyo es, que los marginados disfruten también, de obras civiles realizadas con dinero de la Tesorería Municipal.
No dejes de conocer en persona ese bello espacio, que está a mano izquierda, de Este a Oeste, de la calle llena de historias y leyendas, Las Carreras, donde El Caballo de La Cuaresma, durante la madrugada hacía sus travesuras que desaparecieron según el erudito Virgilio López Azuán, cuando la luz eléctrica llegó.

