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Los 3 casos que los asesinos lloraron y buscaron sus víctimas

Santo Domingo:- Uno de los crímenes que ha conmocionado la sociedad dominicana fue el asesinato, en mayo del año 1996, del niño José Rafael Llenas Aybar. De ese crimen, conmueven muchos de sus detalles, tales como que el niño, de apenas 12 años de edad, fue muerto con 34 puñaladas, o que entre sus verdugos, se encontrara su primo Mario Redondo Llenas.

Sin embargo, algo que la sociedad nunca olvidará, es que tanto Redondo Llenas, como el otro asesino, Juan Manuel Moliné Rodríguez, ‌habían participado en la búsqueda del menor, y luego lloraron la muerte con los parientes.

Esa capacidad, de asesinar una persona y luego sumarse, como si nada, a las labores de búsqueda, mostrándose preocupado o afligido, se designa, desde el campo de la salud mental, como una psicopatía.

“Este tipo de personas presentan algún tipo de trastorno antisocial de personalidad conocido como psicopatía. Esto implica que esas personas involucradas en crímenes horrendos que le quitan la vida a alguien de su círculo primario, después de haberse involucrado en el hecho, sea intelectual o materialmente, adoptan un comportamiento afectivo, solidario, con interés participativo de buscar a la víctima”, explicó en entrevista a HOY digital el psiquiatra  José Miguel Gómez.

https://www.youtube.com/watch?v=6Y8ce19KXVk#action=share

De hecho, otros casos de asesinatos que han impactado la opinión pública  tienen también esta característica en común: sus asesinos participan en las búsquedas de las personas que inicialmente están desaparecidas. Tal es el caso de Marlon Martínez, asesino de Emely Peguero, y de la dominicana Ana Julia Quezada, autora confesa de quitarle la vida al niño Gabriel Cruz en España.

Emely Peguero

Caso Emely Peguero. Se recuerda que el miércoles 23 de agosto de 2017 la adolescente Emely Peguero de 16 años y embarazada salió de su casa acompañada de su novio Marlon Martínez a practicarse unos análisis para una Clínica de San Francisco de Macorís y nunca regresó.

https://www.youtube.com/watch?v=dhqChIt40Xs#action=share

Al tiempo en que Emely ya estaba muerta, Marlín Martínez, condenada por ayudar a ocultar el cadáver, ‌y su hijo Marlon, condenado finalmente por el asesinato,  grabaron un vídeo en donde le suplicaban a Emely, que ya había sido asesinada,  que apareciera, que ellos y su familia estaban desesperados. En la grabación Marlon narra el momento en el que supuestamente la menor le había pedido que la dejara en una bomba de gasolina próxima al sector.

El 31 de agosto de ese año la menor embarazada fue encontrada muerta dentro de una maleta luego de varios días de su desaparición en la comunidad de Cayetano Germosén, de la provincia Espaillat.

Caso Gabriel Cruz

La dominicana Ana Julia Quezada fue apresada el 11 de marzo de 2018 por el asesinato del niño Gabriel Cruz, hijo de quien era su pareja en España.

La acusada afirmó ante el tribunal que utilizó las dos manos para asfixiar al niño, aunque no recuerda si ejerció una fuerza “desproporcionada” para callarle, ya que “fueron momentos muy rápidos, estaba muy nerviosa”.

Después de doce días de búsqueda, en los que Quezada participó activamente en su casa de Níjar, una zona rural de la provincia de Almería, la acusada fue detenida con el cadáver del niño en el maletero de su automóvil, luego de que lo hubiera desenterrado para cambiarlo de lugar.

Psicopatía.

El psiquiatra José Miguel Gómez explicó que la conducta de Marlon Martínez, asesino de la menor embarazada Emely Pequero,  la dominicana Ana Julia Quezada, autora de la muerte del niño español Gabriel Cruz, de participar en la búsqueda y mostrar alto grado de preocupación, a sabiendas de que los habían matado, corresponde a rasgos psicopáticos.

Psiquiatra José Miguel Gómez

«Esa persona que planeó el hecho y lo trato de ocultar, con una falta de empatía emocional, de arrepentimiento, de conciencia, de afecto y amor, posee un comportamiento trastornado en el orden de lo moral”, añadió el psiquiatra.

El también psicoterapeuta expresó que normalmente son personas que vienen con trauma psicoemocional desde su infancia o adolescencia, que han sido víctima de maltrato y abuso de abandono.

Los psicólogos han advertido de la peligrosidad de que este tipo de personas estén en las calles.

FUENTE: hoy.com.do