Santo Domingo: – El ajedrez dominicano acaba de registrar una actuación memorable en el Campeonato Panamericano Máster y Senior +65, celebrado recientemente en El Salvador. La delegación quisqueyana selló una participación histórica gracias a dos grandes hitos: Hugo Orizondo alcanzó el codiciado título de Maestro Internacional (MI), mientras que el experimentado maestro y entrenador Nelson Pinal se coronó Campeón Panamericano en la modalidad d Ajedrez Blitz +65.
Con un desempeño impecable en el ritmo clásico, Orizondo finalizó empatado en la primera posición con el Maestro Internacional argentino Mario Leskovar. Este logro le asegura un título soberano que la República Dominicana no conseguía desde el año 2019, cuando el joven Josué Araujo lo conquistó en el XVII Festival de Ajedrez Centroamericano y del Caribe de la Juventud en Honduras.
Como dato singular, el FIDE Trainer Nelson Pinal Borges ha sido el estratega y preparador detrás de los dos últimos Maestros Internacionales del país. Guio a Josué en el Programa Ajedrez Joven RD y ha acompañado a Hugo en diversas etapas de su carrera; la más reciente de ellas en el Torneo José Celso Barbosa, disputado en Puerto Rico el pasado mes de julio. Orizondo, reconocido por su profunda cultura ajedrecística y vasta experiencia y conocimientos, logró amalgamar todas sus virtudes en El Salvador para sellar un triunfo enhorabuena para el juego ciencia nacional.
Por su parte, Pinal Borges sumó otra página dorada a su trayectoria al imponerse de forma categórica en el torneo Blitz, una exigente modalidad de partidas rápidas a tres minutos por jugador con dos segundos de incremento por jugada. Este doble éxito constituye un orgullo patrio y un espejo motivacional para las nuevas generaciones de tableros locales.
Un año de notables cosechas locales e internacionales
Este logro en El Salvador no es un hecho aislado, sino la corona de varios meses de alta competencia y promoción para el ajedrez dominicano. La racha positiva incluye la medalla de oro obtenida por el MI Josué Araujo en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, seguida de su consagración invicta tanto en la modalidad clásica como en blitz en el XXXIII IRT Internacional Feria de las Flores en Medellín, Colombia. Asimismo, el CM Juan Manuel Jáquez brilló en julio al adjudicarse el subcampeonato en el Torneo Internacional José Celso Barbosa de Puerto Rico.
A nivel local, la actividad no se detiene. En agosto se presentó en la Caribbean Chess Academy (Acrópolis Center) el nuevo libro de Pinal Borges, “Ajedrez: de Capablanca a Magnus Carlsen”. En septiembre, el propio maestro ofreció una concurrida simultánea en la avenida Winston Churchill. Poco después, la II Copa de Ajedrez Caribbean Chess Academy congregó a figuras históricas como el GM Ramón Mateo junto a activos de la talla del actual Campeón Nacional, el MI José Lisandro Muñoz, resultando ganador el prometedor talento Ángel Lara.
Para dar continuidad a esta efervescencia organizativa, el grupo Walfa-Chess anunció la celebración de dos torneos (uno individual y otro blitz por equipos) para los días 19 y 20 de diciembre en Santiago de los Caballeros. Asimismo, la Academia Caribbean Chess, de Acrópolis Center, continuará organizando nuevos eventos para diferentes edades.
El contraste olímpico: una asignatura pendiente
El brillante panorama doméstico y regional contrasta severamente, sin embargo, con la decepcionante participación de las escuadras dominicanas en la pasada Olimpíada Mundial de Ajedrez celebrada en Uzbekistán. En la sección Open (masculina), el país finalizó en el puesto 140, firmando la peor actuación histórica del ajedrez criollo al retroceder 54 lugares respecto a su posición inicial de clasificación (86).
Por su parte, el combinado femenino culminó en la plaza 107, doce puestos por debajo de su ranking inicial (95). Ambas participaciones —especialmente la masculina, que acarrea un declive en las últimas citas olímpicas— exigen una profunda y meticulosa auditoría técnica por parte de las autoridades deportivas institucionales para corregir el rumbo estratégico de cara al futuro.

