Tanto en Google como en las físicas librerías, hay algunos textos que hay que leer para entender la GEOESTRATEGIA y la GEOPOLITICA, para, y de manera si se quiere hasta crítica, tratar por lo menos de tener una idea aunque sea un poco «tibia» de todas y cada una de las desgracias haitiana de los últimos 20 años.

El autor es periodistas. Reside en Salcedo
Entre los textos que para bien o para mal del o los lectores recomendamos, se encuentran, ASI SE DOMINA EL MUNDO, de Pedro Baños, EL GRAN TABLERO MUNDIAL de Zbignieg Brzezinski, EL GOBIERNO INVISIBLE, de Bruno Cardeñosa y LA DOCTRINA DEL SHOCK O EL AUGE DEL CAPITALISMO DEL DESASTRE, de la escritora estadounidense, Naomi Klein.
Textos estos que aunque el individuo lector no quiera, pues los ponen a pensar, a reflexionar pero sobre todo a levantar en la psiquis de ese «crítico» lector, ciertas sospecha que a nosotros como dominicanos y ente pensante, nos mueven a suspicacias.
Estos libros, entre otros, nos dan todo un océano de conocimientos e ideas de la manera de como esas SUPER POTENCIAS van creando toda una «reingeniería» GEOESTRATEGICA y GEOPOLITICA, armando todo un escenario para, y sin la menor sospecha, ir cerrando capítulos problemáticos en las esferas mundiales, y el caso de Haití, para esas SUPER POTENCIAS, es un grave problema que según se cree tiene solución desbaratando por completo todo su sistema institucional, creando catástrofes, diseñando guerras internas, inyectándoles drogas y un tipo de cultura alucinante, principalmente a la juventud para que no piense, ya sea con la música y otros Antivalores.
Los dantescos dramas que en términos humanos viven nuestros empobrecidos vecinos, y la medalaganaria manera de como esas POTENCIAS les brindan «auxilio», necesariamente nos dice a nosotros de que detrás de ciertas «desgracias naturales» podrían hasta esconderse cosas no tan naturales, para de esta manera crear el caos, el terror, y la desesperación de un pueblo que como el haitiano merece pero de verdad la SOLIDARIDAD INTERNACIONAL, pero sin mascarillas ni poses.
Recomiendo estos libros, y les advierto, son muchas las letras que hay que leer, para formarse una conciencia crítica sobre los hechos actuales en la vecina nación, pero vale la pena; vale la pena porque nos dará como lector un tipo de juicio que muchos a lo mejor ignoran.
Ahora bien, con esto no quiero decir que mis reflexiones sobre lo que desde mi óptica reflexiva observo sean la verdad absoluta, es decir legítimas o reales, no; tampoco quiero que me etiquete como un promotor de ideas subversivas contra el sistema imperante, tampoco; ni mucho menos como un fanático empedernido de teorías conspirativas, mucho menos; más bien quiero que como ente pensante y politólogo, me vean como un elemento que al tener muchas letras e ideas en su a lo mejor torpe cabeza, está tarde y desde mi azotea, le ha dado por pensar de que en el ambiente con la vecina nación, algo muy raro está aconteciendo y que nosotros, las masas menos pensantes de esta parte de la isla, no nos estamos dando cuenta de la gravedad porque a quiénes tienen la torpe idea de «solucionar» el problema de Haití, no les interesa para nada.
A continuación, enumero 10 consideraciones sobre estos interesantes libros, que repito, recomiendo sus lecturas.
Estos tratan:
1.- Control Geopolítico.
2.- Estrategias Militares para dominio tercermundistas.
3.- Diplomacia al servicio de los grandes poderosos
4.- Discursos persuasivos como elementos de control y tácticas de dominio.
5.- Inteligencia política al más alto nivel al servicio de las grandes potencias.
6.- Disuasión de gobiernos a través de finas tácticas empleadas contra notables enemigos.
7.- Intelectualidad al servicio Geopolítico de naciones súper poderosas.
8.- Dictaduras y factores de riesgos como papeles fundamentales en los pueblos y sus consabidos riesgos para el sustento y el retraso del desarrollo de los mismos.
9.- Claves propiciadoras de desastres y soluciones «divinas» de los poderosos.
10.- Maridajes extremos entre los poderes políticos, intelectuales y económicos como medida de control en naciones del tercer mundo.
Nota: A Dios que nos acompañe.

