Santo Domingo:- La captura de Alexis Villalona, alias “El Abusador de Baní”, deja una estela de incógnitas y rompe con una cadena de esfuerzos que le permitieron permanecer libre por más de 12 días en la misma ciudad donde cometió el delito.
Su detención fue posible, sin dudas, gracias a las presiones de unos pocos que no permitieron que el abuso contra una mujer indefensa quedara impune.
Cuando el tema parecía olvidado, la diputada Soraya Suárez, de la ciudad de Santiago, asumió los riesgos y alzó su voz con contundencia y dureza desde el Congreso Nacional. Fue la chispa que encendió la búsqueda y posterior captura de “El Abusador de Baní”, tras 12 días prófugo de la justicia.
Se trata de Alexis Villalona, captado por una cámara mientras le propinaba una cachetada a una mujer, dejándola inconsciente en el pavimento, el pasado 31 de diciembre, en Baní.
A pesar de la brutal escena contra una dama, el tema no llamó la atención del colectivo de mujeres y otros sectores autodenominados ‘’defensores de la mujer y sus derechos’’. El hecho se iba extinguiendo en medio del agitado nuevo año, los procesos de corrupción, el rebrote del Covid−19 y su nueva variante el Ómicron.
La diputada Soraya, en su momento, tronó contra el colectivo de mujeres tratando de que asumieran el caso para evitar que Alexis Villalona continuara libre, sin mayores éxitos.
El abuso contra Santa Arias parecía no importarle a nadie. La diputada reaccionó indignada, con una firmeza espartana, y pasó de las palabras a los hechos.
En el hemiciclo concentró su discurso en llamar la atención del director de la Policía, su amigo, el mayor general Luis Eduardo Then, y la procuradora, Miriam Germán Brito. Lamentó que a más de 10 días “El Abusador de Baní” continuara libre y peor aún, que las mujeres organizadas no salieran a exigir su arresto en defensa de la dama golpeada brutalmente.
La legisladora organizó varios pronunciamientos ante la prensa, demandando más efectividad policial en la búsqueda y luego se reunió con el propio director de la Policía para hacerle sentir su indignación al saber que aún no se sabía nada del hombre que había golpeado con su puño el rostro de Santa Arias.
Posteriormente, otra legisladora, Priscila D’ Oleo, y la ex vicepresidenta Margarita Cedeño, también llamaron la atención sobre el caso.
Villalona, a pesar de que sabía que lo buscaban, no huyó, se mantuvo en la misma provincia donde había abusado de la dama, dando muestra de que ahí estaba seguro más que en cualquier otro lugar.
Sin embargo, está claro que el seguimiento de la congresista Suarez y su visita al despacho del director policial rompió con toda suerte de protección que había permitido al acusado seguir disfrutando en libertad impunemente. Finalmente, el hombre fue capturado y puesto a disposición de la justicia.
Aún sigue llamando la atención el largo tiempo para su captura, el silencio del colectivo de mujeres y las propias autoridades locales, así como el hecho de que el abusador nunca saliera de Baní, a pesar de haber cometido un hecho que indignó a toda la sociedad, pero que pocos asumieron con la responsabilidad y la entereza de la señora Suárez, quien con no más de un año y pocos meses en el cargo, ya en el Congreso tiene fama de ser una legisladora aguerrida, boca dura y de posiciones firmes.
Tal y como twitteó la diputada Soraya Suárez, santiaguera con raíces barahonera: “Ya la Policía hizo su trabajo, ahora esperemos que la fiscalía y los jueces hagan el suyo y que la víctima no quede sola, atrapada en el silencio, el poder de un abusador y la debilidad de las instituciones.

