Banreservas

― Advertisement ―

ARTÍCULO DE PORTADA: A mi querido Chito Naut

Por Daniel Efrain Raimundo “Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos”. Felicito al licenciado Luis Naut por siempre recordarse de su promoción de...
InicioOpinión"Los Indios no son seres humanos completos; son homúnculos”.

«Los Indios no son seres humanos completos; son homúnculos”.

Por Federico Cabrera

«Los indios no son humanos completos; son homúnculos».

Así pensaba Gonzalo Fernández de Oviedo, célebre militar, escritor, botánico, etnógrafo y colonizador español que vivió en nuestra isla de Santo Domingo entre 1533 y 1546.

EL AUTOR: es periodista, escritor e historiador. Reside Santo Domingo

Fernández de Oviedo vino al Nuevo Mundo en 1514 en la expedición de Pedro Arias de Ávila, quien había sido nombrado gobernador de Castilla del Oro (actual Panamá).

Cabe destacar que Fernández de Oviedo fue nombrado por el emperador Carlos V como cronista oficial de Indias, alcalde de la fortaleza de Santo Domingo (actual Fortaleza Ozama) y encomendero en América Central.

En 1519, Fernández de Oviedo protagonizó en España una aguda polémica intelectual con Fray Bartolomé de las Casas, Protector Universal de los Indios, quien lo acusó de “infamador, temerario, falso, embaydor, inhumano, hipócrita, ladrón, malvado, blasfemo y mentiroso”.

Además, el padre Bartolomé de las Casas acusó a Gonzalo Fernández de Oviedo de ser «partícipe de las crueles tiranías que en Castilla del Oro se han hecho”.

Las diferencias entre Fernández de Oviedo y Bartolomé de las Casas se basaban en que el fraile dominico consideraba a los indígenas seres humanos con los mismos derechos que los españoles, mientras que el cronista madrileño los tenía por “homúnculos”, es decir, seres aquejados de defectos tan graves e irremediables que hacían imposible la convivencia con los españoles o la conversión consciente a la fe cristiana.

La truculenta opinión de Fernández de Oviedo sobre los indígenas

«Esta gente de su natural es ociosa é viciosa, é de poco trabajo, é melancólicos, é cobardes, viles é mal inclinados, mentirosos é de poca memoria, é de ninguna constancia…

Muchos dellos, por su pasatiempo, se mataron con ponzoña por no trabajar, y otros se ahorcaron  por sus manos propias, y á otros se les recrescieron tales dolencias, en especial de unas viruelas pestilenciales que vinieron generalmente en toda la isla, que en breve tiempo se acabaron…

El padre Bartolomé de las Casas acusó a Gonzalo Fernández de Oviedo de ser «partícipe de las crueles tiranías que en Castilla del Oro se han hecho”.

Porque en la verdad, según afirman todos los que saben, estás Indias (ó parte dellas), en ninguna provincia de las islas ó de la Tierra-firme, de las que los chripstianos han visto hasta agora, han faltado ni faltan algunos sodomitas, demás de ser todos idólatras, con otros muchos vicios, y tan feos, que muchos dellos por su torpeza é fealdad no se podrí­an escuchar sin mucho asco y vergíenza, ni yo los podrí­a escribir, por su mucho número é suciedad…

E assi de baxo de los dos que dixe muchas abominaciones é delitos é diversos géneros de culpas ovo en esta gente, demás de ser ingratí­ssimos é de poca memoria é menos capacidad…

E si en ellos hay algún bien, es en tanto que llegan al principio de la edad adolescente; porque entrando en ella, adolescen de tantas culpas é vicios, que son muchos dellos abominables…

Assi que estos tales hombres, como dice el Evangelio, en los fructos dellos los conoscereis…

Pero en fin, estos indios (por la mayor parte de ellos), es nación muy desviada de querer entender la fé cathólica; y es machacar hierro frí­o pensar que han de ser christianos, sino con mucho discurso de tiempo, y assi se les ha parescido en las capas (ó mejor diciendo) en las cabezas: porque capas no las traí­an, ni tampoco tienen las cabezas como otras gentes; sino de tan rescios é gruesos cascos, que el principal aviso que los cristianos tienen, cuando con ellos pelean é vienen á las manos, es no darles cuchilladas en la cabeza, porque se rompen las espadas…

Y así como tienen el caso grueso, tienen el entendimiento bestial y mal inclinado”.

Coincidencia entre Oviedo y Ginés de Sepúlveda

En esta truculenta opinión sobre los primitivos habitantes de nuestra isla de Santo Domingo y el resto del continente americano, el despiadado Gonzalo Fernández de Oviedo coincidía con Juan Ginés de Sepúlveda, un polémico sacerdote español conocido por su faceta de filósofo, jurista e historiador.

Ginés de Sepúlveda cobró notoriedad por su enfrentamiento en defensa de la guerra contra los indígenas, en oposición a fray Bartolomé de las Casas, durante la Controversia o Junta de Valladolid (1550-1551).

A partir de 1533, Fernández de Oviedo se desempeñó como capitán y alcaide de la fortaleza de Santo Domingo (ahora Fortaleza Ozama o Torre del Homenaje).

De hecho, se dice que fue estando residiendo en ese legendario recinto militar que el cronista Fernández de Oviedo escribió su cuestionable “Historia General y Natural de las Indias”.

Versiones encontradas sobre la muerte de Fernández de Oviedo

Con respecto a la muerte de Gonzalo Fernández de Oviedo, hay dos versiones.

Una de esas versiones sostiene que fue el 6 de julio de 1557 en Valladolid, España.

En tanto, la otra versión da cuenta de que en 1546 Fernández de Oviedo retornó a Santo Domingo como regidor perpetuo de la ciudad, y asegura, además, que el cronista “murió, luego de larga obra y cerca de los ochenta años».

Según esta última versión, el sepelio de Fernández de Oviedo se produjo “en la muy noble y leal ciudad de Santo Domingo».