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ARTÍCULO DE PORTADA: La visita de Hipólito a Danilo

El expresidente Hipólito Mejía hace unos días visitó al expresidente Danilo Medina en su residencia y de lo tratado allí sólo ha salido a...

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El gabo y su soledad

«Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte.

EL AUTOR es periodista, magíster en Derecho y Relaciones Internacionales. Reside en Santo Domingo.

Los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra».

Este pedazo del discurso que hoy comparto con ustedes amables lectores fue pronunciado por el escritor colombiano Gabriel García Márquez en el año 1982, al momento de aceptar el Premio Nobel de Literatura que le confiriera la Academia Sueca de las Letras.

El título del discurso de aceptación fue “La Soledad en América Latina” y en el mismo el reconocido escritor deja correr su pluma para inundarnos de esperanza y de que es posible a pesar del desamparo y la miseria, la construcción de un mundo mejor.

El talentoso novelista perteneciente al “Boom de la Literatura Latinoamericano” junto Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, en su relato envolvente y plagado de poesía nos desnuda como Continente, como Región, presentando nuestra realidad histórica en toda su dimensión.

41 años después de aquel momento memorable del escritor y periodista latinoamericano haber pronunciado esa pieza oratoria ante la comunidad intelectual internacional, la misma vale la pena volver a leer para reconfortar el alma y no morir ante la tanta bruma, pesadez e indiferencia existente en este medio social.

Y de manera muy especial, se debe leer aquí en la República Dominicana, ya que estamos carentes de definiciones frente Haití y desprovisto de carácter para demostrarle al mundo que somos dueños de nuestra utopía y felicidad en esta segunda oportunidad de que habla el autor de “Cien años de Soledad”.

quezada.alberto218@gmail.com