Por Federico Cabrera
El domingo es el “día del señor” … ¿por mandato de dios, o por decreto del emperador Constantino?

“El séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho” ….
Así reza uno de los versos de un hermoso poema de origen babilónico que fue insertado en los capítulos 1 y 2 del Génesis, el primer libro de la Biblia, el texto sagrado de los judíos y los cristianos.
Basados en ese versículo de la Biblia, algunos le atribuyen un origen bíblico al hecho de que hoy día la vida humana este organizada en base a un sistema semanal de siete días.
En efecto, según la tradición judeo-cristiana, ese fue el tiempo (siete días) que Dios se tomó para «fabricar» el Universo, es decir, todo cuanto existe en el plano material e inmaterial; «todo lo visible e invisible».
Sin embargo, hoy día hay poca duda respecto a que fue la observación del cielo por parte de los babilónios la que, con el paso del tiempo, fijó la duración de las semanas que conforman los meses del calendario que rige la vida humana.
De hecho, los estudiosos de la Biblia han demostrado que el poema del Génesis que pretende narrar la «creación» del Universo fue insertado en la Biblia luego del regreso de los judíos de su destierro en Babilonia.
Así las cosas, cada vez hay más evidencias de que los días de la semana provienen de siete objetos celestiales que los antiguos babilonios veían moverse en el cielo.
Estos cuerpos celestes son: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Como podrán notar, estos nombres guardan una relación estrecha con los nombres de los días de la semana.
Los babilonios asociaron estos objetos celestiales con dioses.
Aportes de los dioses griegos y romanos
De su lado, tanto los griegos como los romanos de la antigüedad hicieron lo mismo que los babilonios, dando a los días de la semana nombres de dioses que estaban vinculados a los cuerpos celestiales que observaban a simple vista.
La Luna era Selena (diosa famosa por sus amores), Marte era Ares (dios de la guerra), Mercurio era Hermes (dios de los comerciantes), Júpiter era Zeus (padre de los dioses), Venus era Afrodita (diosa de la belleza y el amor) y Saturno era Cronos (dios del tiempo).
A propósito, cabe destacar que la palabra “semana” viene del término “septimana”, que en latin significa “siete días”.
Antiguamente, los días de lunes a Domingo eran denominados dies Lunis, dies Martis, dies Mercuris, dies Lovis, dies Veneris, Sabbatum y dies Dominicus.
El caso del sábado y el domingo
Los romanos, con deidades equivalentes a las griegas, fueron los que finalmente nos legaron los nombres que hoy reciben tanto los planetas «tradicionales» como los días de la semana.
Cabe destacar, sin embargo, que los nombres del sábado y el Domingo tienen una procedencia un tanto distinta a los nombres de los demás días de la semana.
Así las cosas, en el ámbito occidental, el término “sábado” viene de la palabra “Sabbat”, de origen hebreo, que hace referencia al día de descanso en la tradición judeo-cristiana, la cual está basada en el Génesis bíblico, en el que se afirma que Dios descansó en el séptimo día después de la ardua y compleja tarea de «construir» el Universo.
De su lado, el término “domingo” tiene su origen en la palabra latina “dominus”, que en español significa “Señor”.
En ese tenor, cabe señalar que hay quienes se refieren al Domingo de Pascua como “diem dominium”, lo que significa «día de Dios».
El sueño del emperador Constantino
A propósito, se dice que el emperador Constantino adoraba a Mitra (dios del Sol), pero un día tuvo un sueño en el que vio una cruz dentro de un Sol con la inscripción «vence con esto».
A raíz de ese hecho, el célebre monarca romano se declaró «cristiano», designó el Domingo como “Día del Señor» y lo declaró no laborable en el ámbito de su imperio.
Para entender mejor esta situación, es importante tener en cuenta que antes de configurarse la semana cristiana, el Domingo (“día del sol”) era el primer día de la semana y, por tanto, el sábado quedaba en séptimo lugar.
De manera, pues, que la estructuración de la semana es un valioso legado de las civilizaciones de Mesopotamia, ubicadas básicamente en lo que ahora es Irak, las cuales florecieron entre los años 3 mil y 600 antes de Cristo.
Sumerios, acadios, asirios y babilonios habitaron esa zona de la Tierra y legaron al mundo la escritura, los códigos de leyes, adelantos en arquitectura y el calendario solar de 12 meses de 30 días y de 24 horas cada uno.
Un dato curioso es que en algunas lenguas germánicas (el inglés, por ejemplo) todavía se conserva la esencia de la raíz latina para el Sábado y el Domingo: Saturday (Saturn Day; día de Saturno) y Sunday (Sun Day; día del Sol).

