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DE PORTADA: Dos obras que cambiaron el parecido a desierto que tenía Azua

Por Luis Chito Naut Fuera de cualquier lisonja o de una interpretación no sana, los azuanos deberíamos vivir dándole las gracias al presidente doctor Joaquín...
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Dos incidentes ocurridos en Azua relacionados con Trujillo

Ya casi al final de la dictadura, en Azua, se produjeron dos hechos que vinculan en persona a la figura de Trujillo. Los dos por ser de características tan parecidas, la gente cuando los comenta tiende a confundirlos. Esa fue una de las causas que motivó al destacado periodista, jurista, dueño de una página digital de las más leídas en las redes sociales, digamos, por su enfoque en temas importantes de la provincia de Azua, de nombre Rafael Suero, quien me sugirió que escribiera sobre esos episodios.

EL AUTOR: Es economista, político, historiador, trabajador social y escritor. Divide su residencia entre Azua y Santo Domingo.

El primero sucedió igual que el segundo, también un 19 de marzo, pero en un año distinto. Las autoridades locales de Azua, tuvieron por costumbre terminar los festejos de la batalla de Azua del 19 de marzo, con un rumboso baile en el club de la alta sociedad azuana, que lleva el mismo nombre que el de la batalla.

Comentando el primero, se tienen los datos que este sucedió precisamente el 19 de marzo del año 1958, durante el baile que se celebraba en el club 19 de marzo. Me contó José Eduardo Félix Pereyra, que él desde que la orquesta inició la amenización de la fiesta antes que todos los demás, comenzó a bailar con su invitada, la joven Miguelina González De León, quien era hija biológica de Miguel (Guelo) González y Apolonia de D´ León. Eso fue lo suficiente para que dos guardias lo condujeran a empujones y lo atestaran en una pared que estaba cerca del bar del Club.

Enterado Trujillo del incidente, ordenó que le llevarán al joven que cometió el error u osadía de bailar primero que él. El jefe le preguntó al joven que se moría del pánico, por su nombre al que éste con dificultad le contestó: señor, me llamo José Eduardo Félix y en seguida también le preguntó y el nombre de tu padre, a lo que José Eduardo le contestó, Eduardo Félix. En ese momento Trujillo enmudeció por unos minutos y sacó de su bolsillo un billete de 100 pesos que le entregó al joven que tenía enfrente, quien resultó ser hijo de su primo y compañero de bohemias en su natal San Cristóbal. A pesar que el estado de pánico de José Eduardo Félix, de cariño «mangá » había cambiado, éste luego comentó que se despidió del lugar, volando todos los escalones de la escalera de acceso y salida del local del club.

José Eduardo Félix Pereyra era hijo de Eduardo Félix y Altagracia Pereyra y residió antes de irse definitivamente para Santo Domingo donde falleció, en la calle 27 de febrero con Bartolomé Olegario Pérez. En la casa que estuvo durante los años 30, el mercado municipal de Azua.

El segundo episodio ocurrió el 19 de marzo del año 1961 en la casa del connotado Mario Pelletier Garrido. Me dijo el intelectual azuano, ingeniero Cristian Ciccone Comas, «que el doctor Arístides Estrada Torres, quien luego fue su suegro querido que por invitación de su amigo y vecino Mario Pelletier llevó a sus dos hijas: Primavera y Perla Estrada Fernández, además de su sobrina Deidad Estrada Imbert al baile que se le había preparado a Trujillo en su casa. Parece ser que en la fiesta los tragos ya habían producido sus efectos en la cabeza del jefe al tal grado, que todavía se comenta que en un momento a él se le escapó la orina que mojó su pantalón, por lo que su amigo y funcionario de larga data Virgilio Álvarez Pina al instante le arrojó encima un vaso de coca cola para ocultar la enfermedad de próstata que ya él padecía.

En otra escena el doctor Estrada catalogado de cientista dentro de los dominicanos, notó durante el desarrollo del baile intenciones dañinas del «Soberano» manifestadas con exclusividad a su sobrina, y con la inteligencia que lo caracterizó en la vida, se ausentó del lugar con sus hijas y su sobrina, justificándolo por un malestar de gripe inesperado de ellas.

De ese baile le salió el nombramiento de secretario particular de Trujillo y luego de Educación al señor Augusto Peynang Cestero, quien esa vez era Intendente de Educación en Azua. Esa noche el profesor Peynang, duró un tiempo largo hablándole al oído al manda más, sobre el tema eclesiástico.

Trujillo esa noche durmió en el yate Angelita que lo tenía anclado en Puerto Viejo de Azua y desde allí nombró como cadete del ejército nacional al auténtico azuano ya fallecido, Víctor Rafael Noboa.