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DE PORTADA: Dos obras que cambiaron el parecido a desierto que tenía Azua

Por Luis Chito Naut Fuera de cualquier lisonja o de una interpretación no sana, los azuanos deberíamos vivir dándole las gracias al presidente doctor Joaquín...
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ARTÍCULO DE PORTADA: En Azua, el ciego Germán Pineda

Durante los años entre la década del 40 y 50,  en la calle Las Carreras, en esa ocasión la casa  marcada con el número 51de la parte del caserío del barrio La Placeta, residía el no vidente y de oficio prestamista Germán Pineda Silfa.

EL AUTOR: Es economista, político y escritor. Divide su residencia entre Azua y Santo Domingo

Era en aquella época donde Azua había perdido significativamente fuentes de trabajo por el cierre en fechas  diferentes, pero de igual efecto económico devastador a su industria de azúcar, y por la abusiva devastación de su flora, hasta alcanzar gran parte de sus recursos naturales,  que por causa de esto, llevó al exilio a familias emprendedoras y por tanto importantes a otras ciudades que dieron inicio al crecimiento  social de estas. El ciego Germán conocía a cada uno de sus clientes por el timbre de la voz.

Los desembolsos a título de préstamo lo realizaban siempre en moneda, identificando a cada una con el tacto de su mano. Valga hacer relucir que en ese entonces con cincuenta centavos, una familia residente en Azua, cocinaba las tres comidas del día.

Se catalogada de dichoso aquel vecino que lograba la hazaña de llevar el nombrado  «diario «, que fueron  aquellos cincuenta centavos que en el bolsillo llevaba cada día a su casa  Recuerdo la tragedia que me pasó el día cuando se me cayó en un hoyo de la calle 19 de Marzo casi esquina Hernán Cortés de mi barrio, los cincuenta centavos que por costumbre mandaba desde su lugar de trabajo ( La zapatería de Malelo Méndez) , el zapatero de oficio, el glorioso y educado vecino Miguel González Méndez alias  «GUELO», a su distinguida y amable  esposa doña Apolonia de León.

En la genialidad de los casos la gente más pobre de Azua, especialmente las del vecindario mío, acudía en horas de la noche a buscar su préstamo, casi siempre gravado con el interés mensual de un módico 1% (por ciento).

Esa actividad crediticia  y vista como  humana,  extrañamente realizada  por un ciego, impidió que mucha gente pobre no pudiera dormir por causa de no haber cenado; y en el mejor de los casos,  digamos esos pequeños préstamos, hasta llegar a resolver eminentes problemas de salud de enfermos que vivían en  el centro de la pobreza.

Germán el ciego era hijo de Don Carlos Pineda y doña Anita Silfa, oriundos estos de la zona urbana del municipio cabecera de Azua. Ellos, además procrearon a: ISMENIA, CARMELA, PILAR, ISAURA, HUMBERTO Y ÁNGEL DE APODO BALITO.

De ese tronco genealógico descendieron figuras de mucho talento para las letras y la enseñanza. En la que se destacan, el  ejercicio en periodismo en diferentes diarios de Santo Domingo de Raúl Pineda, de las destacadas cátedras de los maestros Viterbo y Alberto de los Santos Pineda, de la oratoria aprendida por cuenta propia del popular de tumba reciente, Palile Pineda y  de la inteligencia y preparación del joven de la Colonia, Julián Pineda, entre otros. La actividad de prestamista y no así de garrotero tal como lo  penaliza la biblia, hace mucho tiempo que la practicó en Azua con sentido humanitario, el no vidente GERMÁN PINEDA SILFA.