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ESCENA: Sin comentarios… encierro de locura

De Luis Therko Vargas

(Monólogo)

(2do premio Nacional Athenista de literatura 1995), Escenificado en varios Eventos Internacionales

Homenaje a Héctor J. Diaz, en sus 115 años de nacimiento y 75 años de su partida. (1910-1950)

Luis Therko Vargas corbata azul: su obra encierro de locura FOTO: Sanchito Sánchez/labatallainformativa.com

(UNA HABITACIÓN, SIN LUZ. UNA CAMA CON APARATOS QUE DEVELAN UN EXPERIMENTO CIENTIFICO COMO DE OTRA DIMENSIÓN. EN ELLA UNA MUJER JOVEN, CON BATA DE DORMIR CON LOS BRAZOS CRUZADOS COMO SI ESTUBIERA SUJETA A UNA CAMISA DE FUERZA. SE VE UNA MESITA CON FRASCOS DE MEDICAMENTOS, JERINGAS E INSTRUMENTOS QUE DAN AL TRASTE CON LO DESCRITO. LA LUZ SUBE JUGANDO CON EL DIALOGO.)

encierro de locura

Mujer- ¡Malditos, Malditos, ¡Malditos! ¿Por qué vienen a mí con sus experimentos computarizados, como si yo fuera una máquina leal a sus caprichos? Ya no quiero ceder a sus fórmulas raras. ¡Fuera,!…¡váyanse a la dimensión a la que pertenecen! ¡váyanse a experimentar con sus iguales! ¡Fuera, fuera…! (SE LEVANTA DE LA CAMA)! ¡Al diablo científicos locos! ¡Fuera la camisa de fuerza, fuera… déjenme en paz atolondrados invasores…Déjenme en paz…!(SE DESHACE DE LA CAMISA DE FUERZA IMAGINARIA Y VA A UN LADO DEL ESCENARIO) No amigo, no te enfades; es a ellos a quienes les hablo, a ellos que me tienen sujeta a esta cama sin vida, reclusa en este cuarto, como si estuviera loca, desgarrándome la mente con sus aparatos ultra científicos,  maniatada en cuerpo y alma para que no lo recuerde, amigo, cibernetizándome la imaginación para que no lo llame y le suplique que me lleve junto a él…(EN EXTAXIS) Que quiero estar en su mundo mágico de fantasías, volar entre metáforas y colarme al lado de su musa. ¿Cómo que No es posible, amigo? Claro que lo es, es posible porque él siempre ha estado y estará en mi… (POR LA MAMA SEÑALANDO AL PUBLICO) Ella nunca logrará arrancarlo de mi vida, nunca. Ni yo permitiré que se valla jamás… (LLOROSA) No quieren que lo recuerde amigo mío, no permiten que hable de él, por eso me encerraron aquí, por eso estoy a merced de estas extrañísimas figuras, para que nadie sepa que fui suya, para que nadie sepa que le amé como nadie ha podido amar alguna vez… por eso quieren hacerme creer que estoy loca…(AL OTRO LADO DEL ESCENARIO) No, tú no hermanita. No me puedes abandonar ahora… Tú siempre estuviste conmigo, siempre le ocultaste a mamá que era par verme con él que me escapaba por las noches. Ahora no me dejes hermana mía. Tú eras quien disfrutaba de sus serenatas, de sus bellas canciones y poemas, mientras yo iba a parar a rastras al cuarto del fondo de la casa, donde no llegaba el trinar de su guitarra, donde el eco de su melodía no arrullaba mis oídos…Si, ya sé que me lo contabas todo a escondidas de mamá. Si ya sé que gracias a ti yo podía repetirle, como si hubiera escuchado el orden de sus poemas en aquellas serenatas, decirle en sus oídos de alcohol aquello de (DECLAMANDO) «No sé quién soy; segundo de mí mismo/, otro yo que el alcohol reconstruyera, o émulo que surge de un abismo/, con fe de loco y complexión de fiera…»  «…Ansias de ser ciclón o cataclismo». Ansias amigo, de que todos comprendieran que él era así, y así debía amarle. De que mi madre se diera cuenta de que no por culpa de él era un Bohemio, que no por culpa de él era un borracho, por que ser Bohemio y borracho no era bueno ni era malo, amigo mío. Todo depende la forma en que se vea. ¿Acaso en malo hacer canciones y poemas? (MIRANDO AL PÚBLICO DESDE EL PROCENIO) ¿Es malo mamá, ser primero en el círculo de locutores y ser preferido por los demás? ¿Es malo mamá, tener muchos amigos y conquistar corazones? (EN EXTAXIS) ¡Poeta, llévame hacia donde estés, entre amigos y Bohemia, entre mujeres y poemas… Llévame a ese cielo de cristal que te has ganado Poeta! No permitas que te lleven de mi lado, que te borren de mi mente… Llévame para estar junto con Dios… «¡Me incendiaste… me envolviste! / ¡Fuego torrente, mar, sol!/, Flor de luna, cielo, estrella!/, ¡Todo me diste, amada! / Todo me diste, amor… (A LA HERMANA) El me decía que yo lo ayudaba a pensar, hermana mía. Que yo le ayudaba a vivir y a reconciliarse con la musa. Y yo le creía, hermanita; le creía por que a mi lado vi caer de sus labios las más lindas canciones. (CON EL AMIGO) Vi construirse, amigo mío, los más lindos poemas, poemas que viven inmortales entre la gente, que aún después de su muerte, piden impacientes que lo reconozcan. Que el poeta aún vive. (CON LA MAMÁ) Que el poeta mamá, aún no a muerto… Porque lo siento aquí conmigo, porque a pesar de este encierro de locura, de este encierro de seres extraños, de camisas de fuerza y de raros experimentos, el poeta sigue reconciliado con la musa, mamá. Sigue en el corazón del pueblo, mamá… «¡Unos ojos: ¡Soles vivos! / ¡unos labios: ¡Fuego y sangre! / ¡unas carnes: Flor de luna…/ ¡Fuego torrente, mar, sol!/ todo me diste, amada! / ¡todo me diste, amor…! (ENFRENTANDO A LA MAMÁ) ¿Por qué lo hiciste, mamá? ¿Por qué me separaste de él? ¿Por qué…? (TRANSICIÓN) Recuerda hermana mía, cuando nos decía sus poemas, y nos cantaba sus canciones, en nuestro cuarto.

Después de colársele al guachimán por la puerta trasera y pasarle inadvertido al perro por la cocina… Si claro que lo recuerdas, y tu terminabas siempre dormida, y él aprovechaba para entregarme sus apasionados besos y lo que había escrito para mí. ¡Qué momentos, hermanita, que lindos momentos! (INSPIRADA COMO QUE VUELA) ¡Dulce, canela y clavo! / ¡Sabe tu carne morena! / ¡y se idealiza el pecado/ cuando de placer te entregas!… ¡Poeta, Poeta…! Pero ya tu dormías, y no veías ni escuchabas nada, hermanita. No veías cuando él me besaba con sus labios de alcanfor y me estrechaba en sus brazos, calentándome la piel, aquellas sensaciones me hacían más pequeña, recorrían mi cuerpo hasta llegar… (SUSPIRA) Al clímax de la sin razón, y su voz… (JADEANTE) su voz era como eco roto por el tiempo y sin distancia. Aquella voz tibia, enternecida por la pasión, que me dejaba suspendida en el espacio, sin otro motivo para vivir que él; ¡porque era la melodía más sublime que oído alguno escuchara jamás… (POSEÍDA VA AL PROCENIO CON MOVIMIENTOS SUGERENTES Y DELICADOS)” Aquella tarde en la alcoba! / ¡Tibia ánfora de placer! / ¡bebí la lasciva roja!/ hasta saciar mi honda sed…!» Entonces, me volvía lujuriosa y me transformaba en una venus en cuerpo de Eva, que imploraba amor y más amor; en una fiera insaciable que clamaba que le devoraran su carne y pedía, impaciente, que aquellos brazos le apretaran fuertemente hasta ahogarla en su pecho, en un suspiro de amor… (TRANSICIÓN BRUSCA) Pero ahí estaba ella, hermanita… mamá. Siempre mamá, importunando esos sagrados momentos, esos sublimes momentos que eran míos, solo míos. Queriendo borrar esos instantes de placer con aquella lluvia de golpes que venían sin piedad y sin control, (SINTIENDO LOS GOLPES) buscando cada espacio, cada centímetro de mi cuerpo acariciado por él, queriendo desaparecer aquellos momentos sublimes de amor que ya eran imborrables, porque estaban clavados en lo más hondo de mi corazón. (TRANSICIÓN) luego de castigarme fieramente, le reclamaba al guachimán dejarlo escapar una vez más… luego supe hermanita, que el guachimán era su compadre… y que llevaba sabrosas longanizas para entretener al perro (RISAS…LUEGO TRANSICIÓN BRUSCA) ¿Por qué me separaste de su carne, mamá? ¿Por qué, si él vive en cada pecho, en cada corazón? Sí, él vive, en ti mamá, aunque no quieras vive en ti. Cuantas veces lloraste a escondidas con su » amor fugaz». Con su «convicción » O su «dolor…» (DECLAMA) «¡Oh, dolor! Mi propia sombra, compañero de cuna.!/ que a través de la vida te he llevado conmigo/ eres lo que al nacer me legó la fortuna/ y me has hecho quererte, eres mi único amigo». ¿Por qué entonces, mamá, yo tengo que sufrir las consecuencias de este encierro? ¿Por qué? Si al igual que tú, todos sufrieron por él, o todos gozaron de felicidad por él, mamá, por sus canciones o por sus poemas, que son canto de alivio o desdicha, que se apoderan de cada mente de cada ser… ¿Por qué este encierro, mamá? Tú sabes que yo no soy loca. Tú sabes que mi enfermedad fue amarle como todo le amaron y aún le aman. Yo no tengo la culpa de querer al poeta, al Bohemio… O al borracho… (A LA HERMANA) Sí, hermanita, o al borracho como le decía mamá. Pero no llores… No llores tú, hermana, a tu lado quiero sentirme feliz como si fuera con él, quiero sentirme como en nuestra habitación cuando tú dormías y él me tomaba en sus brazos…(SENTADA EN EL PROCENIO CANTA Y SE BALANCEA EN ESTADO DEMENCIAL) Pero sin que llegue mamá, sólo tú, él y yo…Él, tú y yo hermanita.(CANTA) «Te cuidé, te dormí/ en el hueco de mis manos;/ perfumé para ti/ un rinconcito del alma,/ pedacito de ilusión…/ pero tú no me quisiste / me olvidaste, te volviste/ una cruel gatita blanca, me arañaste el corazón./ Me arañaste el corazón…(CON RABIA CONTENIDA) Por qué  después que él está muerto, me sigues torturando, mamá? ¿Por qué hiciste que se fuera a Nueva York sin mi despedida, sin mis besos? ¿Por qué no me entregaste sus cartas, ni le enviaste las mías? ¡Oh, mamá! No permitiste que yo estuviera a su regreso, que era también su último adiós, mamá después de dos años de ausencia. ¿Fue por egoísmo que lo hiciste, mamá? ¿Por qué yo tenía un gran amor como tú nunca lo tuviste? ¿Por eso no permitías que a mi hermana se le acercaran los hombres mamá? ¿Por eso dejaste que Se muriera, seca de amor en aquel encierro, como yo en esta habitación? Que muriera queriendo tener un hombre, mamá… (A LA HERMANA) Perdóname, hermanita… perdóname, pero tenía que pasar alguna vez. Algún día tenía que quitarme esta náusea de años, y vomitar esta verdad que no me deja vivir. Decirle que siempre tuvo tiempo para decirte que abandonaras esa soledad, esa falta de amor que te llevó al cielo. Al cielo, hermana. Sí esta falta de hombres hermanita.

¿Por qué tenemos que sufrir nosotras lo que ella sufrió con papá? Dímelo, hermana, dímelo…(HACE DEL PADRE BORRACHO) ¿Dónde está tu madre, muchacha? Anda a buscarla. Tengo tres días que no la veo, y he venido a compartir a su lado. Quiero demostrarle mi amor, decirle que esta noche la dediqué para ella, que está noche, las guitarras suenan en su nombre… Anda sin protestar mocosa. ¡Que carajo te importa que deje de dormir un rato, si yo nunca duermo! Anda, búscala, que la música aliviará su despertar y los gallos anunciarán su amanecer. (COMO LA MAMÁ) «Aquí estoy, hombre infiel. ¿para que soy buena? ¿Vienes a vomitarme tus días de borracheras, ¿verdad? ¿Vienes a descargar en mí el Vaho de tus putas, a hacerte el Bohemio, cuando lo que necesitamos es un marido y un padre? ¡Largo, vete a la calle, miserable! Refúgiate en tus noches perdidas, de donde no debiste salir. Tus hijas no serán nunca como tú, lo prometo… Solo muerta, solo muerta… Vete, miserable, vete y no vuelvas más». (MUJER) No, mamá, no tenemos que pagar justos por pecadores.

Mi hermana no tiene la culpa de lo de papá. Yo no tengo la culpa de lo de papá. ¡Ni él tuvo culpa de lo que hiciera papá¡ No, mamá, no… (VA HACÍA EL AMIGO) ¿Por qué te vas, amigo? ¿Por qué te vas, hermana? ¿Por qué? … no me dejen sola con mamá. No me dejen sin la compañía de ustedes, por compasión.  Pídanle otro momento al cielo para que estén conmigo. Pídanle otro ratito a Dios para enviarle al poeta un presente esencial de sus mejores canciones y poemas, de mis mejores poemas y canciones, porque ya son míos… se hicieron míos en el tiempo… suyos y míos… (ALUCINADA) Envolverle su «Gatita Blanca» en un «Éxtasis» de «Dolor» y «Amor Fugaz». Bailar su «Danza Negra» en un «Contraste» de «Sangre» y «traición». Convertir su «Verdad» en un «Lamento» de «Suplica» y «Rebeldía» y hacer de su «Desdén» «Ansías» de «alegría» y «Alcohol». Pero no me dejen sola con mamá, por favor. Llévensela, por Dios… No, mamá, dígales que se vayan, dígales que se vayan, mama, por favor. Otra vez no, mamá. Ten piedad de mí. Perdóname. Yo hablaba por hablar. Decía cosas sin pensar, mamá. No permitas que me torturen con esos aparatos desintegradores. No dejes que vuelvan a envenenarme con esas vitaminas espaciales. No quiero volver a la cama y someterme a esas torturas… mamá por compasión… (SE VA ARRIMANDO A LA CAMA Y SOMETIENDOSE A LA CAMISA DE FUERZA HASTA QUE SE SIENTA Y SE ACUESTA) ¡Ayúdame, hermana mía, no quiero esta camisa de fuerza! ¡Ayúdame, amigo, no permitas este castigo! ¡Ayúdame, poeta, ayúdame! ¡No quiero irme con ellos!  ¡Quiero irme contigo!… ¡Ayúdame! ¡No quiero dormir…!  ¡No quiero irme con ellos, poeta!  ¡No quiero dormir! Lo que quiero es … (FORCEJEA) «Que nadie me conozca y que nadie me quiera/ Que nadie se preocupe de mi triste destino./ Quiero ser… ¡Ayúdame…! ¡No me toquen…! ¡No me toquen…!

(APAGON)