Retomando el tema de la convalecencia del Club 19 de Marzo de Azua, sugiero que lo mejor sería que la Gobernación Civil, La Alcaldía, La Cámara De Comercio y hasta Utesur, asuman la dirección del proyecto de rescate del club.

El marco jurídico enseña que la vigente directiva aún en estado de ocio, es la que tiene calidad para construir el Arca de Noe, pero que lamentablemente, esta no posee las herramientas para su construcción.
A las instituciones que simplemente he sugerido, les recomiendo que es muy fácil iniciar un diálogo con el presidente y otros directivos del club de cuando entró en «cuidados intensivos».
Es loable que fuera la destacada comunicadora azuana, hoy de tránsito residiendo en Estados Unidos, Angie Amarente, quien hiciera la primera denuncia del estado de pocilga que, por abandono, terminó de ser el mejor lugar de diversión social, de aquel que fueron y son dueños las familias más destacadas de Azua.
Aunque no se quiera resulta ser una vergüenza no ajena sino nuestra, eso que un inmueble del patrimonio arquitectónico de Azua, la ciudad madre de la región sur de la República, haya muerto en los pies de nosotros. La culpa por esa desidia no sé cuándo y en qué cabeza de quién caerá.

