Por Melvin Matthews
La JCE alcanzó un éxito pírrico en las diferidas elecciones municipales de marzo, donde votó menos del
50 por ciento del electorado, porque le crearon de urgencia la Comisión de Acompañamiento del Consejo Económico y Social, integrada por una docena de entidades privadas, aparte de la asistencia de la OEA y ONIORE. Creo que no le llamaron a la OTAN, la SIP o la OPEP, porque, como dice el refrán, “Dios es grande”.
Las municipales de marzo fue un juego reasignado. Debía celebrarse el 15 de febrero, pero el sistema del voto automatizado -que se estrenaría aquel día-, colapsó, o lo colapsaron, y por primera vez en la historia dominicana una elección de tal magnitud quedó suspendida, provocando el azoramiento de la población, graves sospechas contra el gobierno, un ambiente político caldeado, movilizaciones callejeras y la desconfianza casi unánime en la propia JCE.
Ahora uno de sus miembros, Roberto Saladin, asegura que la JCE garantiza que no ocurrirá un vacío de poder el 16 de agosto y que la constitución será cumplida en lo concerniente al traspaso de mando.
Puro optimismo; la verdad es que la JCE no puede garantizar nada, al margen de que prepara la elección presidencial y congresual del 5 de julio, nuevamente asistida por la comisión de acompañamiento, un éxito de la sociedad civil.
Y no puede ser garante por dos razones: primero, si persiste la actual condición sanitaria de emergencia nacional, no habrá elecciones; y, segundo, por las actuaciones recientes de la JCE: se dejó desacreditar por la oposición; en sus narices, el Centro de Cómputos hizo y deshizo, según el informe rendido por la OEA, y fue señalado como principal responsable del desastre de febrero.
La falta de control de integridad en el software de la personalización de las urnas fue citada por la OEA como la causa del colapso de febrero. La falla consistió en la descarga incompleta de la oferta electoral incorporada a la urna, es decir, sin contar con la totalidad de los candidatos. Y la culpa es tanto de los técnicos, como del pleno de la JCE.

