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¡En Azua no!

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EL AUTOR es periodista, magíster en Derecho y Relaciones Internacionales. Reside en Santo Domingo.

Los intentos de una empresa extranjera de construir una planta flotante de generación de electricidad en Puerto Viejo, distrito municipal Los Negros, Azua, ha recibido el repudio total de distintos sectores de la sociedad azuana que parecen estar dispuesto a todo, incluso hasta perder la vida, para detener ese intento.

Los argumentos esgrimidos por los azuanos y actores nacionales que están involucrados en esa lucha, lucen válidos y racionales, desde el punto de vista ambiental y el respeto a la Constitución y las leyes ambientales dominicanas.

Esta reflexión la hacemos partiendo del hecho de lo informado hasta ahora por los distintos medios de comunicación que le han dado cobertura y seguimiento al controversial tema, que parece que, de no ponérsele atención, podría derivar en una situación de violencia masiva inmanejable.

Hasta el momento, por suerte, las movilizaciones y protestas que se han llevado a cabo en Los Negros, Pueblo Viejo, Barrera, La Caobita, La Ceiba, El Rosario, Ansonia, El Rosario, Los Jobillos y La Plena, para oponerse a la construcción de esa Barcaza han sido relativamente tranquilas, sólo se han reportado varios heridos, decenas de detenidos y una agresión a un cuartel policial.

Los azuanos sustentan su oposición al referido proyecto, entre otros puntos, porque la empresa internacional Karpowership no posee los permisos y estudios medioambientales y de uso de suelo definitivos para instalar y operar una planta de generación eléctrica de 178 megavatios en el muelle de Puerto Viejo de la referida ciudad.

En segundo lugar, que en esa demarcación sureña de instalarse esa planta se produciría un crimen ecológico de proporciones terribles, ya que provocaría la destrucción de una costa rica en manglares, una amplia diversidad de especies marinas y diezmaría la posibilidad del despegue definitivo de desarrollo turístico de la provincia.

En cambio, las autoridades nacionales y los desarrolladores del proyecto plantean un argumento de defensa que luce flojo, poco convincente, muy político y desprovisto de todo rigor científico, institucional y jurídico.

Por ejemplo, dentro de los puntos alegados por las autoridades nacionales para una eventual instalación de la Barcaza eléctrica, es que el déficit energético de la República Dominicana se proyecta que aumentará, que es de interés del Gobierno central la operación de esa planta, y que se determinó que, en el país, supuestamente, existen varios puntos específicos donde se puede instalar este tipo de plantas y que “dentro de esos puntos está Azua”.

Ahora bien, si las autoridades locales y nacionales no le ponen oído a los reclamos y demandas que están haciendo esos comunitarios y continúan con su despropósito, lamentablemente, lo están induciendo a perder la esperanza y el miedo, y cuando un pueblo pierde esas dos cosas el camino más próximo a tomar es el del derramamiento de la sangre. Yeso no lo quisiera ver en mi pueblo natal.

quezada.alberto218@gmail.com.