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Johnny Ventura partió convencido de que si la patria no muere el merengue tampoco

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Johnny Ventura partió convencido de que si la patria no muere el merengue tampoco

Por Carlos Julio Féliz

Santo Domingo: – Al cumplirse ayer un año de su ausencia física, Johnny Ventura, el dominicano que durante más medio siglo llevó alegría y contagió con su rítmica música y peculiar forma de baile a todo el país, y varias partes del mundo, ha seguido en el corazón de sus compatriotas, tras partir convencido de que el merengue nació con la patria y que por ello nunca morirá.

Eso nos dijo durante una hora de conversación en una entrevista inédita en la que nos cuenta su vida desde que nació, en el populoso sector capitalino de San Carlos, en la capital, el 8 de marzo de 1940, hasta el día del encuentro en su residencia.

El popular merenguero quería ser el mejor arquitecto del país. Por eso se hizo bachiller en ciencias físicas y matemáticas, pero se desvió de la ruta por falta de recursos económicos.

Sergio Jiménez, un amigo, le planteó que ingresara a un instituto comercial donde estudió mecanografía, taquigrafía, contabilidad y archivo. El interés porque las chicas lo vieran cantar lo llevó al arte.  Jiménez y Andrés Arajujo, compañeros de aulas, vieron en él al artista que nunca vio y le pidieron que fuera a programas para aficionados, a lo cual siempre se negaba.

“Me tendieron una trampa y me llevaron a uno de ellos, en la voz de la alegría”, explica.

2 de junio de 1956 es la fecha que tomó como partida de su carrera.  Ese día le cambió radicalmente la vida y lo llevó al prestigio y la popularidad que mantuvo durante 66 años.

Hacía cuatro años que había llegado la televisión al país con la Voz Dominicana donde debutó en la pantalla chica en el programa buscando estrellas. Ese día no lo registró porque a los aficionados como a él le tocaban la campana y eso ocurrió.

El primer disco que grabó fue en 1962, “Cuidado con el cuabero”, Los años setenta y sus actuaciones con Fausto Rey, Luisito Martí y Antony Ríos fue la época de gloria. Entonces grabó el tabaco y el pingüino y explota con su risa peculiar.

“Yo cree un género musical llamado biombo, el pingüino era uno de ese género”.

Comenta que el merengue “el tabaco” fue motivado cuando querían deportar, en los 12 años, a Juan Bosch y a Peña Gómez. En el programa Tribuna Democrática este último dijo a Balaguer. “Bueno, doctor, el tabaco es fuerte, pero hay que fumárselo. Esa fue la frase que le inspiró para la popular canción.

La parte en la que nunca se rio en la entrevista fue al tocar la historia de la canción escrita por Yaqui Núñez del Risco, Mamá Tingó, cantada en el evento Siete Días con el Pueblo en un estadio rodeado de guardias y policías en los momentos fuertes de represión.

Johnny movió el brazo derecho en semicírculo, mientras recapitulaba: “me tomé todo el tiempo que me dio la gana para decir que viva mamá tingó, y cuando hice eso aquel estadio se quería caer”.

Dijo que la primera vez que vio mucha gente fue en el primer picazo del Centro de Rehabilitación, por invitación de Fredy Beras Goico, pero dice que su presentación que más lo impactó en asistencia fue cuando lo hizo ante más de 70 mil personas, en Bogotá.

Se le etiquetó de por vida el caballo porque en los grandes momentos del hipismo en el país a uno de los ejemplares se le puso como nombre Johnny Ven.

Sobre la preocupación de que desaparezca el merengue dijo: “No creo.  El merengue nace con la patria y muere con ella. Si la patria no muere el merengue tampoco”.

Su participación en la política tuvo su origen en un encuentro con Peña Gómez, junto a quien estudió locución, en el parque Colón de la Calle El Conde, el 14 de junio de 1962. Dice que hizo presentaciones para recaudar fondos, lo cual hizo que se profundizara su amistad con Bosch y Peña Gómez. El popular merenguero fue diputado y síndico por la capital que incluía, en esos tiempos, todo el gran Santo Domingo.

Le gustaba el cine, la lectura, la escritura y el deporte. escogidista apasionado. La muerte le sorprendió con tres libros en carpeta. La familia fue lo más valioso.

La entrevista terminó contando la historia con su esposa Josefina.

“Yo iba a cantar en una fiesta en un banco donde ella trabajaba, era una de las organizadoras de la fiesta. Cruzó por el frente en momento en que ya iba a tocar y dije wao…le pregunté al ejecutivo de relaciones públicas, Nelson Muñoz, como se llamaba y me dijo Josefina”.

Entonces dijo por el micrófono en tono bajito “Fifa”.  Vivieron 43 años, “jejeje”, terminó lleno de risa esta conversación.