Inicio Opinión Un manejo inadecuado de la diplomacia

Un manejo inadecuado de la diplomacia

83
0
Compartir
Un manejo inadecuado de la diplomacia. EL AUTOR ES Periodista y abogado. Reside en Tamayo

Santo Salvador Cuevas

Ese afán de Luis Abinader, presidente Constitucional de la República, de instigar una «intervención urgente» de la comunidad internacional en el territorio de Haití, no sólo es un manejo torpe de las relaciones diplomáticas; responde también a dos factores identificables ambos: Primero, ganar popularidad a costa de un comportamiento populista y temerario, que va articulado a su proyecto releccionista, con la creencia de que, mientras más instigue y ataque a los haitianos, pues más simpatías le genera acá en el patio; y segundo, el presidente Abinader (y en eso es muy coherente) pretende ser gracioso ante el Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos, fíjense que su discurso de vulneración a la soberanía de los pueblos guarda similitud con el comportamiento histórico de los sucesivos gobiernos que han pasado por la Casa Blanca.

Las relaciones diplomáticas bilaterales entre Haití y República Dominicana, son propias y exclusivas de los dos Estados, y la historia insular e histórica enseña que, es entre las autoridades de ambos países desde donde deben partir las iniciativas para el desarrollo y la seguridad territorial de ambos países.

En vez de ir a reunirse con los presidentes de Honduras y Panamá, el presidente Abinader, debió propiciar un ambiente de entendimiento y «buena vecindad» entre los gobiernos de Haití y República Dominicana.

Y debe entender el Lic.  Luis Abinader, que él es el presidente de Dominicana, no de Haití.

En el marco de las Naciones Unidas, el mundo reconoce a Haití como una nación soberana e Independiente, y, por tanto, es en el marco de ese foro mundial (respetando su carta magna), en donde se debe abordar la problemática haitiana.

Instigar el unilateralismo contra Haití, constituye una violación al Derecho internacional, y no deja de ser una provocación contra un pueblo soberano ese comportamiento equivocado del presidente Luis Abinader, lo que nos pone en peligro a todos los dominicanos, muy en particular a quienes habitan en la zona fronteriza.

La reacción del Canciller de Haití, es la respuesta a un manejo torpe de la diplomacia, y eso no se detiene suspendiendo Becas y ahondando en el error.

Como ciudadano dominicano, propongo:

  1. Retomar el diálogo entre los dos Gobiernos; 2. Cerrar la frontera y reforzar la seguridad en todo ese territorio;
  2. Oposición común a toda injerencia militar en los asuntos internos de Haití; 4. Convocar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; y 5. Diseñar un Plan de Inversión para el Desarrollo de la Zona Fronteriza.