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El peso de nuestras culpas

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El peso de nuestras culpas

Por Rafael Santos

Nuestras debilidades, son en ocasiones, el perfecto canal, sobre el cual a veces nos permitimos recomponer nuestros caminos para llegar a Cristo; esto así, cuando hemos recibido el Santo llamado para seguir sus enseñanzas y con estás la vida eterna.

Rafael Santos
El autor es periodistas. Reside en Salcedo

Cuando reconocemos en nuestro interior que somos débiles, pero más aún, cuando nos sentimos presos por nuestras culpas y debilidades al dejarnos seducir por el pecado, el Espíritu Santo nos redargulle, nos sentimos miserables, sucios, más imperfecto que nunca, es como si de pronto, nos vemos hundidos en nuestras propias culpas al ver nuestra naturaleza caída siendo el escenario en donde de manera interna nos autoproclamamos actores de primera línea de una triste película, en donde la estrella antagónica o los malos de esa miserable película, somos precisamente aquellos que nos hemos dejado seducir para alumbrar el pecado.

Cuando por inmadurez o necedad nos dejamos corromper y dar a luz el pecado a través de nuestras debilidades, es porque por alguna razón no hemos estado actuando de cara a lo que nos dan las claras enseñanzas de Cristo a través de su Santa Palabra, y por lo tanto, seducidos por el maldito dulce sabor de lo que el enemigo de la Salvación nos coloca en nuestros caminos, de pronto comenzamos a ver los tristes resultados de eso que nosotros hemos consumido y que se llama desobediencia.

Es ahí entonces que comenzamos a ver los resultados de nuestras actuaciones a través de la lejanía del Espíritu Santo, el cual al no comulgar con nuestras pecaminosas decisiones, se aleja, lo que de inmediato provoca la invasión de otros tipos de realidades que si no somos sabios en el momento y buscamos el retroceso para coger nuevamente la senda hacia la cual fuimos llamados para nuestra Salvación, pues desgraciadamente acabamos muriendo espiritualmente y aunque la caja de nuestro cuerpo se mantenga con la vida material, pues volvemos a ser y ahora con más fortaleza, los perfectos instrumentos para las tareas santanicas.

Finalmente, tu qué te has detenido a leer este escrito con sabor a espiritualidad y vida eterna, más que culpables por todas las impurezas que posees por culpa de las debilidades que dentro de ti y de mi subyacen, más bien y aunque poco se podría entender, vamos a sentirnos regocijados por sentir el peso de nuestras culpabilidades, pues si nos sentimos mal por nuestras actuaciones Anti cristiana, eso significa que fuimos sellados y que tanto tú cómo yo solo tenemos que tomar la decisión de reencontrarnos nuevamente con Cristo a través del arrepentimiento y de nuestra sinceridad para pedirle perdón por desviarnos del camino, pero que, gracias a su revelación en nuestras vidas podemos entender de qué solo en sus palabras tenemos Salvación y Vida Eterna.

Imel: periodistarafaelsantos@gmail.com.