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El PRM del siglo XXI

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El autor es periodista, magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo.

El escenario político de la República Dominicana  cada cierto tiempo pone en evidencia  algunas  actuaciones políticas en sus actores políticos fundamentales que llevan a la conclusión decepcionante de que este es un país digno de mejor suerte.

Esto así,  por la repetitiva y penosa  conducta  exhibida por algunos dirigentes y militantes  del Partido Revolucionario Moderno (PRM), en su afán legítimo, pero poco racional, de ser  colocado en una posición en el Gobierno que recién se inicia.

Las pugnas y confrontaciones  entre dirigentes  de esa organización política son públicas, están ante los ojos de todos; como en aquellos tiempos del otrora Partido Revolucionario Dominicano (PRD) durante los  periodos gubernamentales (1978-1982), (1982-1986).

De verdad que no veo ninguna diferencia entre el PRD de ayer y el PRM de hoy, es la misma cosa, no hay un cambio real en su manera de comportarse;  no porque lo digamos nosotros, sino,  porque son  ellos mismos que con su conducta partidaria se encargan  de reproducir esas desagradables inconductas.

Para muestra varios botones. El primero, los pronunciamientos  que de manera pública realizó recientemente  el ingeniero Ramón Alburquerque  en el sentido de que ¨ si no hay puestos de empleos para colocar a los perremeístas en el Gobierno la estadía en el poder de esa entidad política será efímera¨.

Segundo, lo que brota de los labios del fogoso dirigente político Guido Orlando Gómez Mazara, quien exige de manera vehemente y desafiante a los funcionarios  del actual Gobierno para que  nombren en puestos públicos  a la militancia del PRM  en sus respectivas  instituciones y terminen de sacar a los peledeísta.

Y agrega «hay gente a la que hay que explicarle que cuando venga la confrontación, que está al doblar de la esquina, el instrumento que va a salir a defender la gestión de Gobierno en el callejón, el colmado, la guagua… son los cuadros, entonces le vamos a pedir a ellos que salgan a defender su esfuerzo, que no ha sido retribuido, no».

Si esa organización política decide entonces volver a transitar ese sendero arriba señalado, no estaría demás  preguntarle a los perremeístas: ¿quieren volver a presenciar en este siglo XXI,  el nefasto episodio del pasado de ver un presidente muerto, don Antonio Guzmán Fernández; o preso, como el doctor Salvador Jorge Blanco?.